Final Fantasy Trading Card Game lleva la saga a la mesa en forma de cartas coleccionables. Cada jugador construye un mazo de exactamente cincuenta cartas, con un máximo de tres copias de cada una, en el que conviven héroes, villanos, invocaciones y monstruos de todas las entregas, con ilustraciones oficiales de la saga. Para jugar las cartas hay que generar Puntos de Cristal, y la victoria llega al infligir siete puntos de daño al rival, lo que obliga a equilibrar ataque, defensa y gestión de recursos. Con expansiones periódicas, torneos Crystal Cup y un campeonato mundial, se ha convertido en uno de los productos de la saga con vida más larga fuera de las pantallas.
Dissidia 012 Final Fantasy
El duodécimo ciclo de una guerra sin fin
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