Un mundo entero languidece: el viento se detiene, el mar se embravece y la tierra se pudre porque los cuatro cristales elementales han perdido su luz. Según una vieja profecía, cuatro jóvenes llegarán portando orbes oscurecidos para devolverles el brillo. El jugador forma su propio grupo eligiendo entre seis clases, del guerrero al mago negro, y parte desde el reino de Cornelia para rescatar a una princesa secuestrada por el caballero Garland. Lo que empieza como un encargo sencillo se convierte en un viaje por mares, desiertos y cavernas que une el presente con un pasado muy lejano. Es la semilla de todo: barcos, aeronaves, magia blanca y negra y la promesa de una aventura enorme metida en un pequeño cartucho.
Final Fantasy II
La rosa salvaje florece contra un imperio sin piedad.
Deja una respuesta