En un reino donde la historia se conserva en forma de cuadros, algo está borrando los recuerdos de los mundos de Final Fantasy: las pinturas se desvanecen y, con ellas, las leyendas que contienen. Tyro, un joven ayudante del sabio moguri Dr. Mog, recibe el poder de entrar en esos lienzos y restaurar los momentos más memorables de cada entrega. Así empieza un recorrido nostálgico por escenas y mazmorras clásicas recreadas en píxeles, donde se pueden reunir héroes de juegos distintos en un mismo grupo y luchar al son de la música original. Record Keeper fue durante años un museo jugable de la saga, en el que cada evento recuperaba un fragmento de un mundo querido.
Final Fantasy VI
Cuando la magia vuelve al mundo, todo puede arder.
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