All the Bravest proponía una idea sencilla: reunir a decenas de personajes en píxeles de toda la saga en una misma pantalla y lanzarlos contra oleadas de monstruos clásicos con solo deslizar el dedo. El jugador iba avanzando por escenarios inspirados en distintas entregas, ampliando su grupo hasta cuarenta combatientes de una veintena de oficios, mientras sonaban treinta temas emblemáticos de Final Fantasy. Los personajes más famosos se conseguían mediante compras dentro del juego, y los caídos tardaban en recuperarse salvo que se pagara por acelerar el proceso. Pensado como un pasatiempo nostálgico, el juego se convirtió en uno de los títulos más polémicos de la saga por su escasa profundidad y su modelo de negocio.
Theatrhythm Final Fantasy
Toda la saga, al ritmo de su música
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